QUÉ ES LA COSMÉTICA NATURAL Y POR QUÉ DEBERÍAMOS ELEGIRLA

¿Qué es la cosmética natural?

Lo primero que me gustaría puntualizar, es que no hay una ley o una definición concreta de qué es Natural y qué no lo es. Es realmente difícil marcar una línea divisoria clara entre ambos conceptos.

En algún punto todo es natural, ya que todo proviene de alguna forma de los regalos de la Tierra. Y a la vez podríamos decir que casi nada lo es, porque todo está intervenido por el humano. 

Hasta el petróleo es natural, del cual derivan tantos materiales dudosos también usados en cosmética. Y a veces, lo que a simple vista podría ser lo más natural del mundo, como por ejemplo un extracto de un insecto tintóreo, nos parece totalmente rechazable y cuestionable. 

Por otro lado, ¿Qué pasa con los ingredientes que son naturales en su origen pero que fueron modificados, purificados o sencillamente envasados en un laboratorio, como por ejemplo los tensioactivos derivados del coco? 

¿Acaso dejan de ser naturales porque los manipuló un hombre? ¿En qué punto entre la recolección y el punto de venta al consumidor dejan de ser naturales? 

Esta clase de preguntas y cuestionamientos infinitos que tienen a su vez innumerables respuestas, llevaron a que surjan empresas privadas en todo el mundo con la finalidad de ordenar esta información y generar ciertos estándares de calidad, medidos por los parámetros que cada empresa consideró correcto. Hagamos un pequeño recorrido por la historia:

¿Qué son los cosméticos y cómo surgieron?

En el inicio de nuestra civilización los cosméticos eran inseparables de la medicina, que a su vez era inseparable de la comida. Estas tres ramas formaban un gran todo en donde los humanos usaban, investigaban y compartían por vía oral la sabiduría que las plantas y la Naturaleza nos acercan para vivir en y desde la Salud. 

El tiempo pasó y las universidades suplantaron a los círculos de mujeres y chamanes, la ciencia reemplazó a la sabiduría ancestral, y el cemento y las comodidades de la vida moderna nos separaron de la sabiduría de la Naturaleza.

Es así, en resumidísimas cuentas, cómo llegamos a considerar a los cosméticos como algo con una única finalidad embellecedora y algo más cercano a un laboratorio y de sustancias de blancura extrema, que a algo inspirado en las bondades de la Naturaleza para cuidar nuestro cuerpo.

De hecho, un cosmético no puede declarar funcionalidad terapéutica alguna, ya que hoy en día, por definición, el objetivo único de un cosmético es el de higienizar, perfumar, cambiar su apariencia, proteger o mantener en buen estado la piel, el cabello y otras partes externas del cuerpo. Si proclamas que tu cosmético es ideal para calmar los síntomas de la psoriasis, por poner un ejemplo, tu preparación automáticamente es considerada un medicamento o droga.

Es momento de retomar la unión y que nuestra cosmética vuelva a ser también alimento, y nuestro alimento nuestra medicina. 

Natural y orgánico ¿es lo mismo?

No, natural y orgánico no son sinónimos. Un producto puede ser natural (una fruta o verdura por poner un ejemplo) y haber sido cultivado con químicos durante su procesamiento, por lo tanto, no será orgánico. 

Para que sea orgánico debe provenir de cultivos donde no se usan pesticidas ni otros químicos tóxicos, sino solamente algunas sustancias naturales y biodegradables para ayudar a mantener la salud de las plantas. Un cosmético orgánico tendrá en su composición o fórmula, cierto % de ingredientes de cultivos orgánicos.

Aquí volvemos a las preguntas interminables, porque ¿Cuánto % de ingredientes no orgánicos permitiremos en un cosmético sin dejar de llamarlo orgánico? ¿Es suficiente que tenga solo por ejemplo un 10% de su fórmula de ingredientes orgánicos? ¿Es únicamente aceptable llamarlo “orgánico” si es 100% orgánico?

Es debido a estos cuestionamientos y, sobre todo, para proporcionarle al consumidor información clara respecto a lo que está comprando, que las empresas certificadoras en general tienen una doble certificación como mínimo

Por un lado certifican si el cosmético es NATURAL y por el otro si entra dentro de la categoría de ORGÁNICO. Existen también otros sellos que certifican si los productos provienen de un sistema de comercio justo (Fairtrade), si son veganos y/o libres de crueldad animal. (En esta entrada te cuento la diferencia entre ambos términos)

Claramente la primera razón por la cual te conviene conocer estos sellos es como consumidor de cosmética, ya que podrás identificar rápidamente la calidad del producto en cuestión. Sin embargo, si soñás con hacer tu propia línea cosmética también es importante que consideres asesorarte con alguna de estas empresas y averiguar los precios y requisitos de certificación, para que puedas incluir estos costos a tu plan contable de tu emprendimiento.

Obtener estos certificados permiten a tu proyecto posicionarse en el mercado de forma rápida gracias al trabajo de marketing que las empresas ya han hecho a lo largo de años y cuyos valores de marca se transferirán automáticamente a tus productos.

Aquí te dejo la reseña sobre una de las marcas más reconocidas mundialmente y con más trayectoria del mercado, mirá, ¿La conocías?:

Greenwashing

Hoy en día también hay un aspecto muy importante a tener en cuenta a la hora de discernir sobre nuestro consumo y es el gran movimiento del GREENWASHING. 

¿Qué significa esto? Que muchísimas empresas utilizan este tipo de marketing engañoso con discursos trillados de sustentabilidad, salud y naturaleza, cuando en realidad sus productos ni sus propuestas de producción lo son.  

De este modo, empresas extractivistas, contaminantes y  nocivas para la salud de las personas y el ambiente abusan del “movimiento verde” sólo para vender más. Tratándose solo de una fachada: maquillando los mismos productos de siempre con etiquetas verdes y atractivas frases como “Ahora en su nuevo envase más amigable con el planeta”, “PRODUCTO 100% NATURAL”, pero no impulsan un cambio real de fondo que es lo que realmente necesitamos.

Por un lado, esto nos da la esperanza de que por primera vez se puso de moda el cuidado por el planeta, o que al menos hay una creciente preocupación social por ello. Pero también es un peligro, ya que corremos el riesgo de quedarnos en la superficie del problema, sin llegar a impactar en la raíz del mismo.

Las bases de la transformación que necesitamos para cambiar esta realidad deben ser estructurales y rotundas. Para ello todo el paradigma capitalista y extractivista debe ser reemplazado por alternativas realmente sustentables y propuestas contundentes.  

La sustentabilidad es un camino holístico de dimensión social, económico, político y ambiental. No una mera campaña publicitaria de color verde. 

Comenzar a explorar algunas certificaciones como “Cradle to Cradle”, “Fair Tradle”, “Empresa B” y “Leed” son el mejor camino hacia una sustentabilidad legítima en tu empresa.

¿Por qué deberíamos elegir cosmética natural frente a la convencional?

Hay muchísimas razones, que podemos englobar principalmente en 3 ejes: salud, ecología y ética.

  • Salud: La realidad es que hoy en día estamos rodeados de toxinas y sustancias muy dañinas para nuestra salud, lo que convierte una vida 100% limpia en una utopía. Lo que sí es posible es intentar exponer a nuestro cuerpo a la mínima cantidad de sustancias tóxicas que podamos, y esto lo logramos eligiendo con consciencia los productos que consumimos y/o creamos, y la vida que llevamos.
    En este sentido el uso de cosmética natural es una alternativa segura para evitar químicos súper peligrosos comunes en la cosmética convencional que se van acumulando en nuestro cuerpo. Es ideal para cuidar a nuestr@s niñes desde temprana edad y nuestra salud integral. No te olvides que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano y se alimenta constantemente del entorno. Entonces, si no comerías esa cantidad de químicos de nombre extraño, ¿Por qué se lo pondrías a tu cuerpo?  
  • Ecología: La Cosmética Natural, por otro lado, nos ofrece una alternativa amorosa con nuestro planeta. Desde la conciencia de la proveniencia de las materias primas que usamos, pasando por el modelo de producción/creación hasta el packaging que usamos. Siempre apuntaremos a minimizar al máximo los envoltorios innecesarios (por eso los cosméticos sólidos son tan revolucionarios), procurando elegir envases reutilizables y cuando esto no sea posible apuntar a que sean 100% degradables o compostables. Hacer tu propia cosmética o comprar a un productor cercano, reduce gastos y contaminación por transportes, fortalece la economía local y el comercio justo.
  • Ética: Cuando hablamos de Cosmética Natural también hablamos de un modo de producción respetuoso con otros seres. Por un lado, con los animales, ya que no se realizan testeos, y en la mayoría de los casos se puede elegir hacer productos 100% veganos. Y por otro, con las personas involucradas en el proceso (o al menos así debería ser para que la propuesta sea congruente desde la raíz). Tener en cuenta este aspecto no es un tema menor, como seres humanos tenemos la capacidad de discernir nuestro accionar e impacto en la vida de otros y a la vez todas las herramientas posibles y por haber, para ingeniarnosla y buscar alternativas. La explotación, el maltrato y la tortura no tiene justificación y las excusas ya nos quedan chicas.

Todos estos ejes están íntimamente relacionados entre sí y me animaría a decir que no podrían separarse uno del otro en nuestro estilo de vida y elecciones: ecología es igual a salud personal y global, ser éticos en nuestra forma de vivir también es una forma de cuidar la salud de la ecología. Por eso insisto en que la transformación debe ser estructural, integral y sistémica. 

Y aunque esto suene a mucho o sintamos que nos excede demasiado, tenemos la parte más importante en nuestras manos: el empezar por nosotros mismos, por casa, hacia nuestro entorno y así contagiar y expandirlo al todo.

“Lo Natural no es Inocuo”

Para finalizar, no quisiera pasar en alto este punto, que siento sumamente necesario volver a recalcar: tenemos que ser muy cuidadosos y conscientes a la hora de crear y utilizar Cosmética Natural, ya que natural no significa sinónimo de inocuo. 

Solo por darte algunos ejemplos, los aceites esenciales son altamente inflamables por lo cual es recomendable apartarlos de cualquier fuente de calor. 

O en el caso de la saponificación, donde hay que tener particular cuidado con la soda cáustica y su tratamiento.

O el índice de comedogenia de los aceites vegetales que debemos tener muy presente para no generar efectos indeseados como los comedones. Considerando siempre las afecciones y particularidades propias de cada piel, sexo, etapa de la vida, etc.

Tampoco podemos creer que en todo caso por ser casero o natural va a ser mejor, si bien hay muchas recetas que podemos hacer con elementos cotidianos que tenemos en la cocina, jamas deberiamos usar, por ejemplo, aceite de girasol, ni siquiera de coco como lubricante íntimo (parece una obviedad, pero no lo es tanto, y suele cometerse estos errores, aquí te cuento por qué esto puede resultar tan peligroso).

Y como decía Paracelso (alquimista, médico y astrólogo suizo del siglo XVI) «Todo es veneno y nada es veneno, sólo la dosis hace el veneno». Es decir, cualquier sustancia podía ser un remedio (medicamento diríamos hoy día) o un veneno, sólo la dosis determina una u otra cosa.

¿DONDE PUEDO ESTUDIAR COSMÉTICA NATURAL?

Si has llegado hasta acá y estás leyendo esto, estoy segura que ya tienes un gran compromiso con esta transformación social. Probablemente el camino de la Cosmética Natural te esté llamando para dar el siguiente paso. Por eso quiero contarte antes que nadie que estamos muy cerca de volver a abrir las inscripciones en mi Escuela Internacional Kalimiel. ¡Qué emoción! Todas las Formaciones son 100% Online, por lo que puedes acceder a ellas sin límites geográficos y a tu propio ritmo.

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De regalo te dejo este Webinar completamente Gratuito para que puedas ir incursionando en este bello mundo y aprendas a crear una rutina facial de manera 100% natural. Espero que lo disfrutes!!

Mi más sincero deseo es que esta corriente no sea sencillamente una moda pasajera y que, con el tiempo, retomemos la conexión perdida con la Naturaleza volviendo al uso de cosméticos vivos, de sus regalos terapéuticos para acompañar cada proceso, que resalten nuestra belleza natural y que cuiden amorosamente a este cuerpo.

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Un abrazo grande!

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